Xitlalitl Rodríguez Mendoza

[ Svenska ]



Alguien dentro de ti me está enseñando
cómo mueren los que saben que mueren,
los que han medido el tiempo con la paciencia de un molino.

Eres clara y tibia como tu mano sobre mi frente
dentro te crece un lago.
Lo escucho alimentarse sigilosamente de tu carne
como en la pisca de un grano oscuro y liviano.

Mientras, nos cosemos la boca con la letanía de una vida pasada
para no dormir a la intemperie.
Sabes que soy sorda, que el alfabeto me vino de retina,
que sólo hablo de imágenes descarriladas
porque tus ojos me reflejan.

Fuera de ti hay un olor a tres paredes y media
y el sonido es una puerta que no abre.

Es necesario repetir lo que muere de los que saben que mueren
desde alguien dentro de mí, para alguien dentro…



Los tiempos del mundo

Para Weinrich tú y yo 
usamos dos tipos 
de tiempos
y ambos se desenvuelven 
mientras
escribes esto 
conforme avanzas 
hacia abajo
arrastrando la voz
en mis ojos
adivinando lo que sigue:
                                   El mundo ha comenzado
                                   El mundo tendrá un fin.
Esos son sus ejemplos. 
Pero vives dentro de la oración
donde el significado se ensancha
y las acciones palpitan 
como un sembradío de luciérnagas
bajo la noche arrodillada:
                                   El mundo había comenzado
                                   El mundo tendría un fin. 
De lo que pasa en el tiempo
del mundo narrado
no podemos estar seguras. Así,
estas líneas de voz seguirían girando
hasta disolverse entre 
nada y entre todo
hasta que tú o yo o alguna otra
pusiera un punto y seguido
antes de tomar aire
y apurar el trago de café
porque ya para entonces 
el sol estaría alto y replicarían
las campanas del templo
o de la basura



Wishing we could elope

Tarareando una canción
cuyo sentido desconozco
recordé el nombre del grupo
que la cantaba:
Alguien aún te ama, Boris Yeltsin.

La letra, en inglés,
incluye la palabra elope.
Busqué su significado
en un pequeño diccionario que recogí
junto con una camada de libros
que mis vecinos se aventaron en la calle
durante su última gran pelea.

Del Pocket Dictionary
se desprendió una tira
de fotomatón
donde ellos aparecen
besándose y sonriendo
recién condensados por la cabina
y su penumbra
hace muchos años ya.

El caso es que elope
significa huir juntos 
para casarse.


Constelaciones familiares

Mamá sala la comida 
con granos de mar en forma de cruz
para bendecirla.
Papá le amarra pañuelos rojos
a los árboles frutales
para que no se eclipsen.
La abuela 
reza padres nuestros 
como tiempo de cocción.
La tía Delo
tapa su vaso de unicel
para no beberse
el espíritu
de sus primas,
las monjas.
El sacristán de la parroquia
se emborracha
con vino de consagrar.

Hugo es
colaboracionista
de los duendes:
les siembra monedas
en los helechos
y les sirve agua 
en tapas de garrafón;
evita usar ropa con bolsillos.

El pozo del patio
echa lumbre
por las noches
y enciende 
el cigarro que alguien volteó
en el rincón más oscuro 
de la cajetilla
junto a un deseo mal perfilado,
mientras se consumía
            solo
en el humo concéntrico
de la solastalgia,
ahogado bajo esa ola de espuma solar
que nos mira morir
abrazados
a la tierra
sin ningún ritual
escuela
o divisa que valga.

Xitlalitl Rodríguez Mendoza (1982) es poeta y traductora, autora de varios libros de poemas como Polvo lugar (La Zonámbula, 2007), Datsun (UNAM, 2009), Hotel Universo (Grafógrafxs, UAMEX, 2019) y Jaws [Tiburón] (Mantis/Conaculta), con el que obtuvo el X Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano en 2015. También publicó el libro de ensayos Poesía y desempleo (Libros Soberanos, 2021). Actualmente forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte en la disciplina de poesía. Es licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara, egresada de la Maestría en Traducción por El Colegio de México y estudiante del Master 2: Théorie, traduction et circulations de la Sorbonne Nouvelle (Paris 3).

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